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Acerca de mí
- Matías Ezequiel Petasny
- M.E.P. Educador, Escritor, Shéliaj Tzibur. Nació en Argentina y reside en Efrat. https://www.facebook.com/petasnymatias/
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19 jun 2017
El Primer Atentado
28 jul 2010
MY HERITAGE
A la comunidad de Concordia
Hace dos años tuve el honor de conocer Concordia, compartir experiencias, disfrutar junto a muchas personas amables, realizar diversos roles para y en conjunto con la comunidad judía de la ciudad. Desde el comienzo, las puertas estuvieron abiertas, varios integrantes de las kehilot estuvieron en contacto conmigo, me ayudaron, y creo que también los pude enriquecer con mi conocimiento.
El Itón Shelanu, también me recibió de buena forma, desde mis primeros días en la ciudad comencé a recibirlo, algunas veces pude ser participe, y otras tantas tuve que conformarme con solo ser lector. Aprovecho este instante para felicitarlos a todos los que hicieron y hacen posible que el Itón sea una fuente de información sobre la comunidad, la ciudad, y el mundo, les deseo muchas ediciones más.
En este momento me encuentro en la ciudad de Jerusalén, culminando otro año académico en la Universidad Hebrea de Jerusalén, próximo a enrolarme a las filas de Tzahal. Si bien hay días que no puedo desconectarme del estudio, hay otros momentos en los que puedo dedicarme a mis hobbies, en especial a la genealogía y continuación del árbol genealógico. Gracias a Mathov Yehuda, Gabriel Schvartz, y otros tantos familiares que me ayudan a revisar, corregir, y continuar, hoy cuento con un árbol de aproximadamente 1300 personas, 430 familias. Una de las tareas que desempeñe durante mi estadía en Concordia, digitalizar y armar un libro/fichero de personas fallecidas y enterradas en el cementerio judío de la comunidad judía de la comunidad, fue de gran ayuda para la profundización en la historia de mi familia.
Me gustaría invitar a todos los lectores que pertenecen a las comunidades judías de la provincia, a adoptar mi hobbie, sumergirse en la fascinante experiencia de descubrir el pasado, y compartir el presente de sus respectivas familias. Para realizar este proyecto, es necesario que se revisen actas, digitalizar, comparar datos con notas de diarios, lapidas de cementerios, y otras ideas que se les ocurran.
Si están interesados en ayudarme, o recibir ayuda en la inmersión, estar en contacto con antepasados y contemporáneos, crear un legado para el futuro, honrar a todas aquellas personas que fueron miembros de las colonias y hoy no se encuentran presentes en nuestro mundo, saber la fecha correcta de aniversarios, cumpleaños, día de recitación del kadish, cuando encender la vela de recordación, revivirlos, hacerlos participes de nuestra vida comunitaria y familiar, en algún momento deberán estar en contacto con el registro civil, para obtener datos de actas de nacimiento, matrimonio, fallecimiento, corroborar datos con las casas funerarias, no es nada fácil, ni inmediato, pero creo que el esfuerzo vale la pena. Haciendo esta actividad despertamos el interés de los jóvenes sobre asuntos de raíces, nos enriquecemos con datos desconocidos y ayudamos a mantener viva la memoria reforzando la continuidad.
Agradezco por el espacio brindado y por el tiempo empleado para leer esta carta, y los invito a pasar por mi blog: matipetasny.blogspot.com, donde entre otras cosas, encontraran el listado de apellidos que hoy forman parte de mi árbol genealógico; no duden en comunicarse si precisan ayuda o quieren ayudarme con el proyecto.
Matías E. Petasny
Publicado en el Itón Shelanu Año 6, Nº 65, Agosto 2010.
21 jun 2010
CONFERENCIA DE AMOS OZ
Beit Hillel Ierushalaim, el centro para la vida judía dentro del campus Har Hatzofim de la Universidad Hebrea de Jerusalem (UHJ), presento el pasado Miércoles 2 de Junio al escritor Amos Oz a fin de disertar sobre la diferencia entre la literatura israelí y la judía. Para lo cual, explico que los Reyes Salomón (Shlomo) y David desconocían de nuestro Judaísmo Contemporáneo, que fue desarrollándose como descendiente de la tribu de Judea (Iehuda), y define a los textos de esa época, Kohelet – Eclesiastés, entre ellos, como parte del Tarbut (Cúltura) de Israel. Entiende por Israel, pueblo que desciende de Iaakov, Jacobo, llamado también Israel. El idioma hebreo, es uno de los determinantes más importantes para determinar la literatura judeo-israelí, así como lo es el alemán para la literatura alemana, el francés para la francesa y el castellano/español para la hispana.
La actividad comenzó minutos después de las Siete de la noche, y culmino, una hora después, con firma de libros. Poco mas de sesenta personas, provenientes de diferentes países, de diversas edades, estudiantes y público en general, se rieron y deleitaron con las palabras y lecturas del único israelí que recibió el premio Principe de Asturias.
El premio Israel de Literatura (1988) destaco la importancia de los últimos 130 años de literatura israelí, remarcando a escritores como Bialik y Agnón, entre otros
Antes de abrir la disertación a preguntas, el novelista y premio Goethe de Literatura (2005) compartió fragmentos del libro “Un cuento sobre amor y oscuridad” que lo convirtió en acreedor del premio literario alemán, en el que también es el único israelí en recibirlo.
El primer fragmento leído, que lo conocí durante mis estudios de Sifrut con la Profesora Tamara Rajczyk, corresponde a un recuerdo de su niñez, cuando tenía tan solo nueve años, que sucedió el 29 de noviembre de 1947. Ese momento, junto a la guerra de 1967, y la guerra de Iom Kipur (guerras en las que participo como miembro del ejército) son instantes que él cree que fueron importantes para determinar su relación con el Estado. En la historia, relata sobre la votación de la resolución 181 que concluyo en la ley que afirma la construcción del Estado Judío para los judíos. Relato sobre euforia, gritos de alegría, silencio causado por el odio y la discordia, tiempo de cambios, generador del sentimiento nacional que experimentamos por el actual Estado de Israel.
Compartió un dilema que represento en el libro durante la ley de hierro, momento en el que no se compraba nada extranjero. ¿Comprar queso kibutziano o queso árabe proveniente de un Kfar cercano? El queso árabe era más rico y más barato, pero comprarlo era traicionar los ideales kibutzianos – socialistas… Explico que el objetivo del libro era un monologo con los muertos, quiso invitar a su familia fallecida, acercarla, a los familiares que están viviendo en este momento y a las futuras generaciones, para que todos juntos puedan hablar de lo que realmente importa, el mundo interior.
Menciono la influencia de la Mora y poetisa Zelda, “su primer amor”, que le enseño el valor del silencio, uso del idioma, la palabra y la preparación anterior que debe hacerse antes de encontrarse en el centro del escenario, definió el rol del escritor como observador de la gente, alguien que escucha sobre sus vidas, observa sus ropas, quien utiliza su tiempo para observar detalles. Para ello, nos dio una interpretación de un Jad Gadia sobre la historia de su abuela, la fobia por los microbios, la obsesión por la limpieza, y su muerte en la bañera.
Su escritura es autobiográfica, pero no totalmente confesional, mezcla sus recuerdos con su imaginación y lo que realmente paso, para explicarse, señalo que no hay limites entre las pruebas y la verdad, la comedia y la tragedia, diferentes ventanas por las que podemos observar el paisaje, que se confunden entre unas y otras.
Para culminar y dejarnos una enseñanza, destaco su relación con las cucharas y Suiza, en “Como curar un fanático” explica que la verdadera guerra es entre los fanáticos y el resto de la población. Esta última debe tomar una cuchara, y cuando ve un incendio ayudar a apagarlo. Es decir, hacer un intento para detener a los fanáticos, actuar en el día a día con las pequeñas cosas.
M.E.P.
Sentimientos Encontrados (En Israel)
Examinaba su pasado, se criticaba por decisiones que hoy aparentaban haber sido tomadas con poca seriedad y con ligereza, hurgaba en los diferentes caminos que hubo caminado, se torturaba por haber decidido ser quien es hoy ahora. Pero, ¿Quién es él hoy, ahora? ¿Acaso sabe quien es? ¿Se conoce? Si me permiten emitir mi opinión, creo que este joven aun se encuentra en un proceso de cambio, le falta mucho por vivir, conocer, madurar y crecer, en este momento es difícil retractarme, pero debería no haber hecho comentario alguno.
Su cabeza trabaja diferente a la de los demás, por lo menos eso es lo que el cree, su inteligencia y razonamiento son avanzados a tal grado que quienes lo conocen lo ven como una persona de conocimiento amplio, inteligente. A pesar de ello, hoy el se está comenzando a plantear si realmente tiene inteligencia o es solo un descerebrado con aires de grandeza. Sus sueños son raros, si bien la mayoría son ficticios y no tienen sentido de ser, otros pertenecen a deseos manifiestos de diferentes gamas. La imaginación suele ser vaga, escasa y ni siquiera llegar al nivel de la falta de imaginación adulta, otras veces, es tan amplia, llena de sentido como la infantil. Últimamente tiende a imaginar un tiempo mesiánico, su propio tiempo mesiánico, donde reina la paz y la tranquilidad, no se ve encarcelado en una habitación o en alguna estructura de pensamiento cerrado, es libre tanto para disfrutar de un kiwi con azúcar como para saciarse de la curiosidad, dedicarse a saciar su necesidad de saber sin la necesidad de enfrentarse a exámenes que contradicen sus teorías sobre la educación y el aprendizaje.
Retornemos a su vida, aquella que no se parece en nada a su imaginación, en la cual se enfrenta a falta de apetito, problemas de definición sobre términos abstractos, o no tanto, como amistad, amor, sentimientos, pareja. Los dolores de cabeza e insomnio lo dominan y no lo dejan concentrarse en la filosofía ni en la lectura – literatura. Su necesidad de contención emocional y la falta de un individuo de confianza en el que pueda depositar sus inquietudes, lo obligo a que retome sus pensamientos, vuelva a pensar, a evaluar, se incorpore, se mantenga erguido, en movimiento, desplace sus pies, mueva sus manos, se descargue, a fin de encontrar la llave para abrir la puerta de su celda, de la caja en la cual se encuentra encerrado, la misma que como fortaleza le protege, lo aleja del mal, y al mismo tiempo lo asfixia e incluso no le permite a otra gente acercase a él. Son varias las prisiones en las cuales se encuentra, la corporal y espiritual en la que no entrare en mayor detalle, su habitación, el campus en el que vive, la universidad y su sistema académico, las leyes y obligaciones de la ciudad, provincia, país, unión de países, el planeta tierra, la galaxia, etc. Su habitación, su casa, un pequeño mono ambiente sin baño y poco amoblado.
*Cuento autobiográfico de mi experiencia como óle jadash.
IOM HAZIKARÓN 5770
Me encontraba soñando cuando de repente un ruido desconocido provoco la interrupción de mi deleite onírico. El sonido provenía de un aparato electrónico que antiguamente se utilizaba para hablar por teléfono, hoy, sus múltiples usos me dificultan definir su utilidad, en resumen, se trataba de un aviso escrito (SMS) que me había enviado mi amor platónico, una bella jovencita extranjera. El mensaje traducido al español era algo como: “A las 19 horas, nos encontramos al lado de Aroma para ir a un acto. Yo no se si voy a ir”. Me sentí un poco desilusionado por su aparente ausencia, pero como el evento conmemoraba y honraba a aquellas personas que dieron su vida para que Israel continué existiendo, decidí que debía vestirme e ir a pesar de que no la vería. El trayecto al punto de encuentro fue corto, en el momento de mi llegada solo estaban dos personas, la madrija y un muchacho de seguridad. Las agujas de mi reloj continuaban girando hasta que escuche su dulce voz. Al final viniste, le dije, ella sonrió.
El tiempo avanzaba, de fondo una canción en castellano que se mezclaba con las conversaciones en francés y hebreo. Me encontraba admirándola hasta que creí escuchar a un músico conocido, levante la vista, observe detalladamente, era verdad, él estaba hablando con otro amigo hispanoparlante. Me acerque, lo salude y lo invite a acompañarnos, costo convencerlo, pero cuando le ofrecí dejar sus pertenencias en mi habitación, acepto.
Al retornar a un nuevo lugar de encuentro, nos encontramos con que la gente se había marchado. La llame, me dio su ubicación aproximada, llegamos y nuevamente no estaba. Pensé que sabía donde se encontraba, me dirigí a un colegio cercano, al llegar me desilusiono encontrarlo cerrado.
Personas uniformadas se encontraban en la puerta, armas, seguridad, nos revisaron y bajamos las escaleras, personas sentadas en las gradas de cemento, otras de pie esperando el comienzo, finalmente los encontramos.
No recuerdo la duración del homenaje, pero si que fue emotivo, que derrame lagrimas en recuerdo de jóvenes héroes que la ausencia de paz nos quito. Culminamos con la entonación del Hatikvá. Durante el camino de regreso, converse con mi amigo, el músico, sobre puntos de vista de la religión; y antes de llegar a mi habitación, arregle un nuevo encuentro con mi bella compañera de estudio. El día siguiente no comenzó como esperaba, habiendo llegado a una institución, luego de un viaje en colectivo, me dijeron que la persona que debía ayudarme se encontraba en su casa, otro edificio en el que precisaba ingresar, abriría dos horas después. Respire hondo, balbuceé unas cuantas maldiciones, y decidí regresar a mi hogar para desayunar. Disfrute del desayuno, mucho café y un poco de azúcar, compartiendo un partido de Risk, que no logre vencer, mientras la ropa se lavaba y mi computadora descargaba un nuevo episodio de una de las series que sigo. Afortunadamente, está se descargo, y logre regresar a mi casa con toda la ropa seca.
La alarma del celular anuncio el encuentro esperado, durante poco más de 1/12vo de día, tuve la oportunidad de conversar con Ella, sobre la tarea de psicología, Shakespeare, sus planes para el próximo día, y cuando la volvería a ver. Mi tristeza, producida por que debería pasar otro día sin su compañía, se incremento cuando recibí una critica constructiva, me desequilibro, pensé que era momento de regresar a la bebida, la catarsis con mis padres me recordó lo bueno que es la vida, y decidí que no valía la pena ir a emborracharme con gente conocida a fin de festejar Iom Haatzmauth. Habiéndoles avisado a quienes me habían invitado, arroje mi cuerpo cansado sobre el colchón de mi Shutaf, abrí la computadora, calenté unos Shnitzelim en el microondas, agregue un poco de kétchup al plato y comencé a desconectarme de la realidad a través de la visión de Bones, la serie que había descargado por la mañana. Minutos antes que el episodio finalizara, el brillo del monitor de la computadora disminuyo, el fluorescente del cuarto se apago, y solo se podía observar como flameaba el Ner Neshama. Tuve miedo, pensé que era otro suceso más que había sido planeado para torturarme, intente tranquilizarme, tome una linterna, abrí la puerta que se encontraba cerrada con llave y me dirigí a revisar el disyuntor y los fusibles, estos se hallaban en perfecto estado. Salí del edificio, solo las estrellas y la luna iluminaban el complejo universitario. La caminata hasta la salida donde se encontraba alguien de seguridad, fue interesante, cada tanto podía ver sombras que se movían, y al iluminarlas, se desvanecían y podía observar personas que intentaban, al igual que yo, resolver el enigma.
M.E.P.
Matías Ezequiel Petasny
Jufshat Mibjanim 5770
A continuación intentare recrear un día dentro de la rutina de vida de un estudiante universitario durante las vacaciones, época de exámenes.
Israel, Jerusalem, Mount Scopus, Meonot Reznik, Binian 16, Jeder 107...
Por tercera vez suena la alarma del celular, sabiendo que ya no se puede postergar más, inspiro hondo y tomo la decisión de levantarme.
Hoy mi Shutaf, Compañero de pieza, no se encuentra, por lo que todo es diferente, más silencio, mayor tranquilidad, y las acciones que procedo a relatar.
Ya despierto, a medio vestir, desconecto la computadora personal, quito el adaptador del enchufe de la notebook y lo conecto al cable del caloventor, para posteriormente enchufarlo y encenderlo con el fin de calentar el cuarto. El motivo de esta acción de desconectar, enchufar, encender, podría omitirse si la administración de los Meonot, albergues estudiantiles, no sería tan estricta con el horario en el que enciende y apaga los calefactores de las distintas piezas, siempre y cuando la temperatura ambiente de la ciudad sea menor, igual o mayor a los diez grados Celsius. Continuando con la actividad matutina, levante un toallón que estaba apoyado sobre una valija que tome prestada de mi hermano, la misma que lleve a la Isla de Rodas (Grecia) y aún no logre desempacar, calce mis Crocs truchas, recogí un Shampoo con olor a menta y un jabón liquido, los deposite en una bolsa, verifique que tenía la llave del cuarto y me dirigí, no sin antes quitarme el reloj, al baño compartido con todas las personas de mi piso.
Una vez dentro de la habitación de las duchas, trabe la puerta, me quite la remera, la ropa interior (calzoncillo) y para evitar que se moje la ropa, la guarde en una bolsa que por casualidad encontré junto al Shampoo y el jabón liquido, finalmente colgué el toallón en un perchero destinado a tal fin. Durante toda esta preparación, el agua corría, segundo a segundo, minuto a minuto, incrementaba su temperatura, una vez que encontré al agua en la temperatura deseada, retire el Shampoo y el jabón líquido de la bolsa e ingrese a la ducha sin cortinas. Una vez allí, vertí un poco de Shampoo en mi mano, lo frote con el poco pelo que me queda y me enjuague; (creo que esta lo suficientemente detallado para que quien desconozca el sistema de lavado de cabeza lo pueda realizar) acto seguido, agarre el jabón liquido, lo apreté y deje todo su contenido en mi cuerpo, me enjabone, me enjuague y después de unos minutos de aprovechar el agua caliente, cerré la canilla. Tras haber cerrado la canilla y haber observado los recipientes de Shampoo y Jabón liquido, me encuentro con que el último se encuentra vacío, motivo por lo cual decido abandonarlo y dejarlo solo en la bolsa del tacho de basura. (Si, hay tacho de basura al lado de las duchas, y también, junto a los baños) Tomo el toallón y lo enrosco en mi cintura, dejo caer la llave dentro de la bolsa con la ropa, agarro con una mano el Shampoo, con otra mano la bolsa de ropa (y la llave) y tras destrabar la traba de la habitación de las duchas, me dirijo a mi habitación con el torso descubierto.
Frente a la puerta, sin soltar la bolsa y el Shampoo, ingreso la llave en la cerradura, giro la llave, y como por arte de magia se abre la puerta de una habitación más cálida de la que me había retirado. Sin dudarlo, doy un paso al frente y de está manera ingreso a mi casa de un ambiente, dejando atrás la puerta cerrada con llave. Una vez frente al caloventor, rápidamente y con una habilidad desconocida, retiro el toallón de mi cintura y con gran destreza seco mi cuerpo, arrojo el toallón al piso convirtiéndolo en una alfombra, metamorfosis que aprovecho para desprenderme de mi calzado, y pararme con mis pies descalzos sobre está. El tiempo durante el cual me encuentro con mi cuerpo desnudo, de pie frente al pequeño dispositivo que irradia calor es eterno, magnifico.
Vuelvo en mí, observo que dentro de la pileta, ubicada sobre uno de los tachos de basura que hay en la habitación, hay utensillos sucios del día anterior, balbuceo unas palabras en Hebrish, apago el caloventor, lo desenchufo y procedo a lavar con un poco de detergente y la ayuda de un elemento similar a una virulana el plato, los cubiertos y el vaso. En la medida que los objetos se van limpiando, los voy acomodando en una repisa que se encuentra al lado de la ventana, espacio que destine junto con Dima, mi shutaf, para tal fin, una vez terminado el proceso de lavado, cierro la canilla y comienzo a sentir que mi cuerpo se está enfriando. Decido abrir un bolso de ropa limpia que me traje de Tel Aviv y retirar de allí, para luego vestirme, un calzoncillo, un par de medias, una remera y un pantalón.
Mi estomago comienza emitir unos rugidos, al prestarles atención, entiendo de que ya es tiempo de preparar el desayuno. Tomo una taza de la repisa en la cual se encuentra los objetos recién lavados y que aún no guardamos en el armario, la dejo arriba de la mesa, dejo caer en ella (en la taza) cuatro cubitos de azúcar, e ingreso una cuchara plástica dentro de un frasco de café de gusto colombiano producido en Israel, la retiro e intento cubrir los cubitos de azúcar con el café, como con una sola cucharada no es suficiente, reitero el procedimiento pero en lugar de llenar completamente la cuchara, solo la cargo por la mitad. Levanto un poco la mirada y verifico que la Kumkum, pava eléctrica, tiene más del mínimo de litros recomendables para utilizarlo, observo detenidamente el enchufe y comprendo que se encuentra enchufado, por lo que decido encenderla y esperar. A los pocos minutos, el ruido del hervor junto al vapor que sale de la Kumkum me dicen que el agua ya se encuentra caliente, espero a que la luz, que indica que aún se encuentra en funcionamiento, se apague, la levanto y con una mano voy vertiendo el agua hirviendo dentro de la taza sin llenarla por completo, solo lleno ¾ de está. Vuelvo la Kumkum a su lugar y me dirijo a la heladera.
Al abrir la heladera se enciende la luz, y recuerdo que si tengo intenciones de cumplir con las normas halajicas de Shabat, debería desenroscarla y retirarla para que horas más tarde, cuando quiera retirar algo de la heladera, no encienda la luz, evitando así un Isúr, prohibición, finalmente, al ver la leche en la heladera, me olvido del pensamiento anterior y me pregunto sobre el buen estado de está, ya que usualmente no soy yo quien bebe la leche. Sirvo en un vaso plástico una medida aproximada de un dedo, y luego de probarla, encuentro que aún se conserva, por lo que sin dudarlo lleno el vaso descartable, devuelvo el sachet de leche a la heladera y continuo con la preparación del café, vertiendo, con una mano, el vaso de leche sobre el café con azúcar, al mismo tiempo que con la otra mano revuelvo con la cuchara plástica. Terminado el proceso de preparación del desayuno, dejo a un lado lo descartable y comienzo a buscar un chocolate para acompañar el café con leche.
Durante la ingestión de la comida más importante del día, escribo, borro y vuelvo a escribir... hasta que mi cuerpo me avisa de otra necesidad, por lo que busco un calzado, zapatillas rojas, ingreso mis pies dentro de estas, tomo un Borges, la llave, abro y cierro con llave, no sin antes haber salido de la habitación y me dirijo nuevamente al baño para dejar allí algunos elementos que mi cuerpo declaro como residuos. Luego de algunas hojas y haber hecho lo que tenía que hacer, me limpio, tomo el libro y retorno a mi casa, abro con llave, ingreso, me paso un alcohol en gel por las manos, me pongo el reloj que había dejado sobre la cama de Dima y continuo escribiendo.
Nuevamente el celular me avisa de que me tengo que preparar, agarro la mochila roja cuya marca es similar a un palo de jockey, retiro algunos papeles y una carpeta, ingreso un lápiz y luego de revisar que tengo el celular y plata, me dirijo a la espera del colectivo. El colectivo llego en el mismo instante que me habían dicho que iba a llegar, cual un tren ingles, ni un minuto antes, ni un minuto después. Arriba del colectivo nº 46 comenzó mi día en hebreo, intercambie algunas palabras con el colectivero, pague y recibí una tarjeta para 10 viajes agujereada en uno de estos, me senté y repase algunas palabras en francés que ½ hora más tarde me iba a tomar mi Janij,educando, de Peraj. Me baje del colectivo, toque el timbre en la casa mi Janij, espere que me abra y realizamos actividades diversas que no puedo compartir por motivos de confidencialidad entre janij – jonej, educador. Al salir de Pisgat Zeev, lugar de residencia del nene de quien soy como su hermano mayor, realice unos llamados telefónicos, converse sobre los sucedido días atrás en Ashkelon y subí a la línea 8 para bajarme en el Pesel Halaban, una estatua blanca a unas cuantas cuadras de mi casa. Todo el trayecto de vuelta a mi casa estuve acompañado por la lectura de un libro de Borges y pensamientos que se vieron interrumpidos al mostrar mi carnet de estudiante para poder ingresar al predio de los Meonot y con la aparición de una persona olvidada. Minutos más tarde, volví a ingresar al mundo de mis pensamientos, los volqué por escrito en la computadora y con el teléfono mediante comencé a desearles a varios amigos Shabat Shalom y averiguar donde comería esa noche de Shabat que seguramente sería en Jabad.
M. E. P.
Matías Ezequiel Petasny
6 jun 2010
Salutación a la Escuela Hebrea Dr. Hertzl - Brajot y Reflexión sobre mi estadía en Melamdim.
Para comenzar quiero desearles un buen comienzo de clases, que sean fructíferas, profundas, reflectivas y que disfruten mucho de sus pares educadores y educandos.
Por segunda vez me encuentro en Israel, en está ocasión también comparto mi viaje, mis vivencias, mis experiencias, con bahienses y otros argentinos. Algunas cosas cambiaron y otras siguen igual, como por ejemplo: se siguen escuchando varios idiomas en la calle, en los negocios, en la universidad, siguen habiendo religiones, y etnias distintas y diferentes por todo el país, e inclusive Ierushalaim continua brindando o sufriendo de diversos climas, un sismo, granizo, lluvia, neblina, y nieve.
Es emocionante ver que el Babel bíblico continua, y tal vez algún día a la variedad idiomática, y cultural se le agregue la paz, y de está manera nos podremos sentir en los tiempos mesiánicos.
El estudio, los paseos educativos y de placer, la lectura, la escritura, sumado a los baños que tomo, las horas de sueño y de comida, agotan todo mi tiempo. El hecho de que tengamos un día menos de descanso físico fue difícil de aceptar y adaptarse, pero con el tiempo me acostumbre.
Cada vez queda menos tiempo, llegó el tiempo de entrega de trabajos, continúan los paseos, Purim, el 30 de Marzo viajamos a Polonia, hacemos trabajo voluntario en Tel Aviv, Pesaj, cuenta del ómer, seguimos voluntarizandonos en Tel Aviv, Iom Hashoa, Iom Hazikaron, Iom Haatzmauth, y nuevamente a Argentina…
No lo puede, el tiempo vuela, en pocos meses termino mi primer título, este es mi cuarto año de educador, sigo hablando hebreo…
Espero que su tiempo también vuele, lo aprovechen y lo disfruten como yo lo hago, si quieren escriban o llamen.
Saludos desde Ierushalaim.
Shavua Tov.
Kol Tuv.
Moré y Sheliaj Tzibur Matías Ezequiel Petasny.
Publicado en:
Revista Hamilá Año 39, Nº 180, Abril 2008.